
Leo y el Puente de Madera Tambaleante
Leo descubre que incluso las "cosas nuevas" más aterradoras se pueden conquistar paso a paso, con un poquito de valentía a la vez.
El parque del barrio tenía juegos mecánicos nuevos, y justo en el centro se alzaba el Trepador del Cielo. Era alto, pintado de un amarillo sol brillante y con un tobogán largo y serpenteante. Pero para llegar al tobogán, había que cruzar el Puente de Madera Tambaleante. El puente estaba hecho de gruesos tablones de madera sujetos por resistentes cuerdas de color naranja.
Leo se quedó al borde de la zona de juegos, apretando su camiseta de dinosaurio. Vio a su amiga Maya correr cruzando el puente. Ella ni siquiera miró hacia abajo. Leo sintió un pequeño aleteo en su barriguita, como si una mariposa estuviera atrapada dentro e intentara salir. Quería tirarse por el túnel amarillo, pero el puente parecía muy largo y muy movedizo.
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